viernes, 27 de noviembre de 2015

Museo Reina Sofía

La visita al museo Reina Sofía nos ha estimulado a la hora de vivir y sentir el arte. Hemos podido ver 4 obras de arte a través de una visión creativa, lúdica y vivencial. Seguro que esta experiencia no se nos va a olvidar y es que poder bailar, hacer mímica y pasear actuando en un museo, no tiene precio.
”Si fuera un movimiento"
Al entrar al museo nos sentimos impresionados, es un ambiente silencioso, lleno de gente custodiando y siguiendo de reojo nuestros movimientos. La verdad es que todo es muy sospechoso.
Nos recibe un chico muy amable que se llama Pablo, nos indica con gestos
que debemos dejar los abrigos en una caja. Allí hay un maniquí... O no...
¡En realidad es una viajera!
Nos invita a ver, oír y ¡sentir!
La seguimos. Caminamos por el museo, tras ella que va pintando cuadros imaginarios, a la gente, a los guías, a los niños, las paredes...

Llegamos a una sala donde había una escultura. Allí pudimos ver cómo se movía nuestra viajera a nuestro antojo, luego lo hicimos nosotros.


Todo este juego lo hicimos ante:


De allí, tras la viajera, llegamos a una gran sala, alargada, en la que flotaba sobre nuestras cabezas otra escultura. Disfrutamos creando formas diferentes dentro las líneas que nos colocaron en el suelo. Al final ¡sorpresa! Tras ver cómo nuestra viajera jugaba con las cintas representando emociones apareció una palabra.



¿Oiticica?


De allí nos fuimos a ver dos manchas. Una blanca y una negra, cada una tenía un ritmo y una intensidad diferentes, así que bailamos un poco al ritmo de sus músicas.


Tras nuestras viajeras nos fuimos a gritar. ¡Mucho!, muy alto... Aunque a nosotros nos pareció un dragón.


Montamos en el ascensor, esta parte nos encantó.
Si fuera un movimiento ha sido una experiencia que desde luego intentaremos repetir en cursos posteriores.

¿Sabéis cuál fue la conclusión que sacaron los niños y niñas de 2º de Primaria?
Es injusto, siempre que vamos a ver cosas son todas de hombres, no hay ninguna mujer... Y tienen razón. ¡Oído cocina!